
Ética Ciudadana y Virtudes Publicas
La ciudadanía orurena atraviesa una crisis de virtudes publicas. Nunca antes se habia visto tanto desorden moral y deterioro de valores. Aunque muchas personas hablan de valores, pocas los practican; es como quien exige respeto sin ser respetable. En los últimos cincuenta años, nuestra sociedad regional no se ha guiado por una moral responsable. Al contrario, los niveles de corrupcion institucional han crecido en todos los sectores publicos, desde las prefecturas departamentales hasta las organizaciones sociales y sindicales. El entramado de redes "ilegales" ha llegado a tal punto que algunos sugieren estudiar una "sociología de la inmoralidad" o de la corrupcion, tema que bien podria desarrollarse en programas de posgrado de las universidades de Oruro.
Ya lo senalaba Erich Fromm en una de sus obras: "En el arte de vivir, el hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte". Dicho de otro modo, el ser humano, desde su libertad, se construye a si mismo: es al mismo tiempo creador y creacion. Por ello es responsable de lo que hace y de lo que es; por tanto, también es un ser moral. Sin embargo, en nuestra realidad, la inmoralidad parece haberse naturalizado en distintos niveles: en cargos publicos de confianza, en la gestión ciudadana y, especialmente, cuando se trata de deberes y obligaciones. Queremos recibir mucho, pero damos muy poco.
La moral proviene del latin mos (costumbre), mientras que la ética deriva del griego ethos (carácter). Ambas estan estrechamente relacionadas: las costumbres forman el carácter, y este condiciona nuestras acciones. Quien actua con responsabilidad forja un carácter juicioso; quien actua con irresponsabilidad desarrolla un carácter informal y desordenado. La costumbre (moral) moldea el carácter (ética) y este condiciona las acciones personales y publicas.
Estas costumbres conforman la moral de un pueblo o de una persona, pues apelan a valores que trascienden y dan sentido. En las sociedades modernas, este conjunto se traduce en codigos normativos que regulan la acción individual y colectiva. Así, la practica de valores y virtudes publicas y privadas se convierte en base de la convivencia institucional.
Existen dos dimensiones de la moral:
- La moral como contenido: que se refiere a los principios concretos que regulan el comportamiento correcto según una comunidad o persona (cumplir obligaciones, proteger a los hijos, no robar, no enganar a la población).
- La moral como estructura: que se relaciona con la libertad humana. Ante cualquier situación, el individuo debe elegir actuar o no. No elegir ya constituye una decisión. Por ello, el ser humano puede ser moral o inmoral, pero nunca amoral.
Hoy se observa una suerte de adiccion a la inmoralidad, una dependencia antietica que refleja la perdida de la libertad interior ante los deseos. Como decia Kant, no se trata de la incapacidad de eliminar un deseo, sino de permitir que este crezca hasta volverse incontrolable para la voluntad de libre eleccion. Estas adicciones, comparables a las drogas, se manifiestan también en formas no toxicas: el consumo excesivo, la corrupcion, el robo, la violencia e incluso el incumplimiento de responsabilidades.
El corrupto o inmoral rara vez reconoce su condición, pues padece una "enfermedad de la negacion". Ante denuncias o acusaciones, niega siempre, amenaza o intimida, y solo admite la verdad cuando las pruebas son abrumadoras. Por ello, algunos llaman a estas practicas "enfermedades invisibles" porque buscan pasar desapercibidas.
De allí surgen preguntas incomodas: Que ocurre con el ciudadano que orina en la calle sin vergüenza? Que explica que se arroje basura en cualquier lugar? Que enseña un profesor de Ciencias Sociales sobre la familia cuando su vida conyugal esta quebrada? Que pasa con las autoridades que prometen y no cumplen, que roban el presupuesto publico?
La moral, la ética y las virtudes publicas son mas necesarias que nunca en un contexto de crisis de valores. Los casos de inmoralidad y corrupcion se repiten constantemente, tanto en politicos como en ciudadanos. Como diria Sinesio Lopez, debemos preguntarnos: Somos ciudadanos de primera o de segunda categoría? La moral que practicamos definira la ciudadanía que construimos.
Entre los valores capaces de transformar nuestra sociedad estan la solidaridad, la responsabilidad, la tolerancia, la honestidad, la igualdad, la libertad y el respeto por la naturaleza. Son cualidades que pueden combatir la indiferencia, la apatia politica y el egoismo, males comunes en la actualidad. Pero estos valores no deben quedarse en discursos; deben ponerse en practica en el ambito publico y privado.
Como recuerda Fernando Savater, a diferencia de otros seres vivos, los humanos podemos inventar y elegir nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que creemos bueno, pero también equivocarnos. De allí la importancia de adquirir un "saber vivir", un arte de vivir, que nos permita orientar nuestras acciones hacia lo correcto. Esa es en esencia la tarea de la ética ciudadana: construir una vida digna, justa y responsable para todos.
Bibliografía
- Fromm, E. (1994). El arte de amar. Paidos.
- Kant, I. (2003). Fundamentación de la metafisica de las costumbres. Alianza Editorial.
- Lopez, S. (2000). Ciudadanía y democracia en America Latina. Instituto de Estudios Peruanos.
Donato Quispe Alejo
Ética y Valores
Donato Quispe Alejo contribuye a la Revista Educativa Renacer.
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